FORRAJERAS

El cultivo de plantas forrajeras para la alimentación del ganado es el núcleo de una agricultura de alta calidad. Casi el 65% de la dieta de los herbívoros depende de los pastizales, y este recurso debe seguir siendo un medio de producción eficiente y respetuoso que apoye la autonomía de los ganaderos.

El cultivo de forrajes debe considerarse un cultivo genuino. ¿Es necesario recordar que "la hierba debe cultivarse"?

Su contribución económica se verá reforzada por un buen manejo de los pastos. Siguiendo una definición precisa de las necesidades de una explotación, se aplican algunas reglas de sentido común:

  • Utilizar leguminosas sistemáticamente independientemente de los pastos sembrados,
  • Incrementar el período de cultivo combinando cultivos complementarios,
  • Aprovechar el progreso genético mediante el uso de semillas certificadas,
  • Valorar la hierba producida en el momento adecuado.

Las composiciones varietales de Lidea están diseñadas para producir un forraje equilibrado y de calidad, y se elaboran a partir de las mejores variedades, teniendo en cuenta su capacidad de maridaje.